Miedo a la recaida

Miedo a la recaida

Deciros que ha finalizado el tratamiento y que todo está bien, es uno de los momentos más gratificantes para mí. Sin embargo, y aunque es una gran noticia, sois muchos los que los vivís con angustia. Es inevitable la pregunta: ¿y ahora qué?

Es el momento de explicar el plan de las revisiones, su objetivo, su periodicidad y de hablar de posibilidades de recaída. Pese a todas las explicaciones empieza una nueva etapa en la que de una forma u otra aparece el miedo a la recaída y este miedo a veces es muy difícil de controlar y de minimizar.

Desde luego a mí me parece un sentimiento lógico y casi inevitable. El problema es su intensidad y su duración. Experimentarlo cuando llega el momento de hacerse las pruebas de revisión y de acudir a la consulta es normal. Sin embargo cuando esa inquietud y miedo te paralizan, llenan todos los espacios de tu vida, te dificultan realizar tus tareas diarias, hacer planes futuros y vivir con serenidad, creo que hay que actuar. Si no actúas, esta situación te puede llevar a una depresión o un síndrome de ansiedad importante, sin mencionar que te impide disfrutar de tu día. Paradójicamente este miedo a la recaída es más frecuente en situaciones de mejor pronóstico, con bajos índices de progresión. Los pacientes que experimentan este problema, se enredan en pensamientos negativos que a su vez les llevan a sentir más miedo e imaginar los peores escenarios posibles. Sin duda nuestra mente puede ser nuestro mejor amigo, pero la mayoría de las veces es nuestro peor enemigo. La encanta llevarnos a situaciones extremas donde se disparan nuestros mecanismos de defensa como el stress.

Cuando detecto esto en la consulta primero hablo con vosotros, intento ayudaros a identificarlo, racionalizarlo y a cuantificarlo. Intento elaborar con vosotros un plan de acción para controlarlo y si es preciso os ofrezco la posibilidad de ayuda con un psico-oncólogo. No se trata de no pensar en ello. Se trata de no quedarse enganchado al pensamiento. Si os digo que no penséis en un elefante azul, ¿en qué pensáis? Cuando llegue el pensamiento negativo salúdale y déjale continuar su camino. No le acompañes.

La buena noticia es que la mayoría de las veces lo solucionamos y queda reducido a ese miedo o inquietud antes de las revisiones.

Me entristece ver como después de haber superado la enfermedad vuestras vidas no siguen adelante por el miedo. Recuerdo a una paciente que vino a su revisión un poco antes del verano. Todo estaba bien. Le pregunte por sus planes para las vacaciones y me dijo: “No hay planes. No vamos a ir a ningún sitio no vaya a ser que recaiga y haber entonces que hacemos. Me gustaría ir a la playa, a Málaga, pero no me atrevo”. Hablamos mucho ese día y analizamos juntas este pensamiento. Finalmente se fueron a la playa y pasaron un verano estupendo. Desde entonces ha sido capaz de vencer su miedo, de continuar realmente con su vida y de no renunciar a nada por la sombra de una posible recaída que probablemente no llegará nunca.

Y si llega la abordaremos juntas.

2019-07-29T19:03:53+02:00